La universidad aplana

estudioNo hace mucho, leí un comentario en Facebook en el que una chica decía que en 4º de carrera tenían menos ideas que en 2º. “Yo soy de la opinión de que la universidad aplana”, dijo. Y, con su permiso, voy a coger su frase.

Porque, lamentablemente, siento que es así. Al menos, en la universidad española que yo conozco (por favor, corregidme si me equivoco. Quiero equivocarme).

También, no hace mucho, un amigo me hablaba de algunas personas que había conocido. “Son muy inteligentes, pero no están acostumbrados a pensar”, me decía no sin cierta pena. Le ponía nervioso tratar con personas sumamente inteligentes, pero desperdiciadas. Porque no piensan, nunca lo han hecho. No les han ‘enseñado’ a pensar, no lo han necesitado jamás.

La universidad española (el sistema educativo español casi en su totalidad) trata de memorizar textos y soltarlos en un examen. ¿Qué más da si no has comprendido nada? ¿Sentido crítico, para qué? El examen está aprobado, que es lo que cuenta. ¿O es que acaso el enjuiciamiento te va a dar buena nota? Pues debería. Además, si tienen suerte y estudian Periodismo en la Universidad de Málaga, tan sólo tendrán que memorizar unas 40 páginas de apuntes esquemáticos para soltarlos en un examen tipo test. Pero ese es otro tema.

O no. Una chica de clase me ha contado cómo un profesor le dijo que su opinión no interesaba a nadie. ¡Bravo! Una persona que en breve saldrá al mundo real no tiene una opinión que dar al mundo. No tiene que pensar. Estupendo. ¿Y qué hará cuando su opinión sea necesaria? No, es que me dijeron que mi opinión no importa. Porque claro, ¿para qué hacer pensar a los alumnos? Entonces los mismos profesores tendrán que hacerlo, plantearse algo más allá de leer Power Points copiados de una página de internet. Pero eso sí que es otro tema, y tampoco vamos a generalizar.

He estado pensando. Reflexionando sobre la gente que he conocido este curso. La mayoría de los chicos franceses (todos vienen de la Sciences Po.) son increíblemente inteligentes. Tanto, que a veces he llegado a envidiarles. Luego pienso que vienen de esa universidad, y en lo difícil que es entrar ahí, “tendrán que ser muy buenos”, me convenzo. Pero es que es asombroso. Una chica, con la que más contacto tengo, siempre piensa en ese “algo más”. En el motivo sociológico, económico, filosófico que hay detrás de cada acción que le rodea. Sugiere preguntas, y busca una solución. Se plantea por qué ocurren cosas, de dónde viene el mundo que le rodea.

deberesEs increíble. ¡vive!

Y la pena es que me lo parezca. Porque a nosotros nos han acostumbrado a no pensar nada. Y realmente no creo que sea el camino.

En el Reino Unido (y sí, todas las comparaciones son odiosas, pero a veces sirven para aprender), la forma de evaluación más común no es un examen en el que soltar todo lo que has memorizado en una semana. Es el famoso essay. Un ensayo. Coges un tema (normalmente, de una lista a elegir, pero depende de la asignatura y el profesor), lees muchísimo sobre él, todo lo que puedas. Y te formas tu idea. Piensas, reflexionas. Y escribes. Cuentas lo que has leído, lo que dicen unos académicos y lo que dicen otros. Y llegas a una conclusión en mil, dos mil o cuatro mil quinientas palabras.

Inicio, nudo y desenlace. Reflexión. Conclusiones.

Eso te  piden: pensar, plantearte ese ‘algo más’. Los por qué. Discutir contigo mismo, y con los demás. Y encontrar un camino para trabajar.

Interesante, ¿no creen?

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